Con casco en mano y planilla
Saben que no estoy mucho en este rubro pero antes sí, y quiero contarles en detalle como lo vivía
Era una obra que estaban haciendo en una estación de servicios, las persona a cargo de hacer la permanencia se enfermó y fui a cubrirla.
5:45 AM. Suena el despertador y, aunque la cama me abraza con cariño, hoy la obra arranca temprano. Me visto casi en automático: pantalón, calzado de seguridad, remera y chaleco reflectivo. Agarro mi carpeta, mi checklist, el café y las ganas de que hoy nadie vuele por los aires.
7:45 AM – Llegada a la obra:
Apenas llego, ya estoy escaneando: cables sueltos, ingreso de camiones, personal nuevo. En la entrada, saludo al capataz con un “¿todo en orden?” que en realidad significa “¿qué catástrofe me espera hoy?”. Me calzo el casco empiezo la ronda.
Reviso andamios, líneas de vida, tableros eléctricos. Hoy detecto una excavación sin barandas: respiro hondo, paro el frente de trabajo, y hablo con el jefe de obra. No es para pelear, es para prevenir. “La seguridad no se negocia”, le digo. Me mira como si yo fuera la bruja que retrasa la obra. Yo sé que mañana, cuando nadie esté lesionado, quizás me lo agradezca (o no, pero estoy en paz).
9:30 AM – Charla de 5 minutos que dura 25
Convoco a los trabajadores a un “break de seguridad”. Sí, les corto el ritmo, pero es necesario. Hoy toca recordar el uso correcto del arnés. Hago una demostración rápida, con humor, pero clara. Un operario me dice: “¿Y vos usarías esto todo el día colgado?” —“Claro, pero con estilo”, le respondo. Se ríen. Se enganchan. Y eso es lo importante: que escuchen, que pregunten, que se cuiden.
11:00 AM – Documentación, ese mundo paralelo
Vuelvo a la oficina técnica (un container con aroma con olor a café). Me esperan partes, actas de inspección interna, controles de extintores y la bendita planilla Excel que me mira con odio. Escribo informes, subo fotos, y pienso que más de uno cree que mi trabajo es “decir que no se puede”… pero no, mi trabajo es que puedan hacerlo sin morir en el intento.
13:00 PM – Almuerzo, o algo parecido
El almuerzo de obra (porque era viernes) un asado en las tablas de fenólico que sobraron.
15:30 PM – Inspección sorpresa
Aparece el inspector de la ART. Lo acompaño con una sonrisa y los dedos cruzados. Revisa todo. Me felicita por el orden, me sugiere algo en el almacenamiento de materiales. Aprovecho para preguntarle por una duda sobre los nuevos protocolos de la resolución 61. Nos vamos entendiendo.
17:00 PM – El cierre
Hago la última ronda. La obra empieza a calmarse. Hago una nota mental de todo lo que tengo que ajustar mañana. Me saco el casco, me estiro la espalda y miro la estructura en crecimiento. Cada día en obra es una película distinta: drama, suspenso, comedia y, a veces, terror.
Pero me voy con la frente alta, porque si hoy no hubo accidentes, si alguien me dijo “gracias por estar encima”, entonces valió la pena.
Reflexión final:
Ser profesional en Higiene y Seguridad en obra no es solo tener normativa en la cabeza. Es tener empatía, saber leer el riesgo en el aire, y hablar el idioma de todos los actores: el operario, el ingeniero, el dueño de la empresa. Somos el puente entre la producción y la vida.