En el ámbito de la higiene y seguridad en el trabajo, hay obligaciones que requieren especial atención por su impacto directo en la salud de los trabajadores. Una de ellas es la establecida por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo a través de la Resolución SRT 81/2019.
Esta resolución creó el Sistema de Vigilancia y Control de Sustancias y Agentes Cancerígenos, con el objetivo de identificar, registrar y controlar la exposición a este tipo de agentes en los ambientes laborales.
Cada año, las empresas alcanzadas deben cumplir con una presentación obligatoria. Para el período actual, la fecha límite es el 31 de marzo.
¿Quiénes están obligados a presentar?
La obligación alcanza a aquellas empresas que producen, utilizan, importan o manipulan sustancias consideradas cancerígenas, así como también a aquellas donde pueda existir exposición de los trabajadores a estos agentes como consecuencia de la actividad desarrollada.
En estos casos, el empleador debe informar la situación mediante una declaración jurada, a través de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo correspondiente.
¿Qué implica la presentación?
La presentación tiene carácter anual y contempla la información del año calendario anterior. No se trata únicamente de un requisito administrativo, sino de una herramienta que permite generar información clave para la prevención.
A partir de estos datos, se pueden identificar exposiciones, evaluar riesgos y definir medidas de control más efectivas. En paralelo, la normativa exige la conservación de registros vinculados a la salud de los trabajadores expuestos durante períodos prolongados, lo que refuerza la importancia del seguimiento en el tiempo.
La importancia de cumplir en término
El cumplimiento dentro del plazo establecido evita observaciones e intimaciones por parte de los organismos de control o de las ART. Sin embargo, el verdadero valor de esta obligación no radica solo en evitar sanciones.
La correcta declaración de agentes cancerígenos permite visibilizar riesgos que muchas veces no son evidentes y avanzar en una gestión más ordenada y preventiva. En este sentido, la resolución se convierte en una herramienta concreta para mejorar las condiciones de trabajo y proteger la salud a largo plazo.
Una mirada más allá del trámite
Abordar esta presentación únicamente como un requisito formal es perder una oportunidad. Utilizarla como instancia de revisión interna permite detectar desvíos, actualizar información y fortalecer la gestión de riesgos.
En definitiva, la fecha está definida y la obligación es clara. La diferencia está en cómo se encara: como un trámite más o como parte de una estrategia real de prevención dentro de la organización.
Fuente: https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/resoluci%C3%B3n-81-2019-329835