Por DURAMADRE – La prevención no se improvisa (y mucho menos con fuego)
A veces pensamos que todos los extintores son iguales. Total… ¡son rojos, tienen una manguerita y sirven para apagar fuego, no?
Error.
Elegir mal un extintor es como tratar de arreglar una pérdida de gas con cinta scotch.
Puede parecer una solución… hasta que explota.
🚨 No todos los fuegos se apagan igual
El fuego tiene «personalidad». Y no, no es una metáfora espiritual: es una clasificación técnica.
Cada tipo de fuego necesita un agente extintor distinto:
- Clase A: Materiales sólidos comunes (papel, madera, cartón, tela).
✅ Extintor recomendado: Agua presurizada o Polvo químico ABC - Clase B: Líquidos inflamables (pinturas, nafta, aceites).
✅ Extintor recomendado: Polvo químico o espuma - Clase C: Equipos eléctricos energizados.
✅ Extintor recomendado: CO₂ o Polvo químico seco
¿Ves por qué no da lo mismo? Si usás un extintor de agua en un tablero eléctrico, no apagás el fuego: te electrocutás.
También existen otro tipo de extintores, pero no quiero que sea un blog tan largo
🧯 «Pero tengo uno, está en el rincón, con telarañas… ¿eso cuenta?»
Tener un extintor por tenerlo es como tener un cinturón de seguridad colgado del espejo retrovisor: no sirve.
Lo importante es que:
- Sea el tipo correcto para el riesgo que hay en ese lugar.
- Esté cargado, señalizado y con mantenimiento al día.
- Que las personas sepan cómo usarlo. Porque sí, apagar fuegos también se entrena.
✅ ¿Cómo elegir el correcto?
👉 Hacé un análisis de riesgos (o pedí ayuda a un profesional de Higiene y Seguridad).
👉 Evaluá qué tipo de materiales o equipos hay en el lugar.
👉 Colocalo en un lugar visible, accesible, y nunca tapado.
👉 Verificá su vencimiento y su carga al menos una vez por año.
🔥 Conclusión:
El fuego no avisa. Pero vos podés estar preparado.
Elegir bien el extintor no es un trámite: es una herramienta que puede salvar vidas, evitar pérdidas millonarias y darte segundos claves frente a una emergencia.