Una historia de vocación y constancia
Mis inicios en la vida laboral
De joven nunca tuve un objetivo claro de qué quería hacer de mi vida laboral. Como primera experiencia, trabajé como ayudante de un técnico electricista, que me llevaba —siendo menor de edad— a una importante empresa de distribución de bebidas gaseosas. Luego me desempeñé como ayudante de albañil, como gran parte de muchos jóvenes.
Desde muy joven, a los 11 años, me inicié en la vida de bomberos voluntarios, inspirado por mi hermano, que ya formaba parte de esa hermosa institución. Con el tiempo y la experiencia, me convertí en instructor, siendo parte de la formación de la primera camada de mujeres bomberas del destacamento. Junto a un gran compañero, comencé a descubrir mi pasión por enseñar, buscando siempre innovar dentro de los recursos limitados que teníamos.
La experiencia que marcó mi rumbo
Gracias a mi recorrido como bombero, conseguí trabajo como brigadista en una empresa de vigilancia, dentro de una importante automotriz, donde cumplí diversas tareas: vigilador bombero, turnos rotativos de 12 horas, y luego coordinador de la brigada, con 10 bomberos a cargo. Siempre en coordinación con el departamento de Seguridad e Higiene, participaba de auditorías en frentes de obra.
Fue allí donde di mis primeras capacitaciones durante una parada de planta a los diferentes contratistas. Ese fue el punto de partida que definió el camino profesional que quería tomar.
Mis primeros pasos en Seguridad e Higiene
Después de la automotriz, surgieron otras oportunidades que sumaron a mi experiencia. Trabajé en una tienda de materiales de construcción, en prevención de pérdidas y riesgos, y luego en una multinacional dedicada al mantenimiento de sistemas contra incendio. Esa empresa me permitió conocer grandes industrias como BAYER, EDESUR y P&G.
Tras un período sin empleo, volví al rol de bombero de brigada, pero sin perder de vista mi objetivo: estudiar Seguridad e Higiene. Un llamado a esa misma automotriz donde había trabajado antes cambió todo: me atendió mi gran precursora, hoy una amiga del alma, y le pregunté si conocía algún trabajo que me permitiera estudiar. Diez días después, recibí el mejor llamado de mi vida: el coordinador de Seguridad e Higiene de la automotriz me ofrecía trabajo administrativo y me daban la oportunidad de estudiar con su apoyo.
Estudiar, trabajar y no bajar los brazos
Trabajando, durmiendo poco pero con el objetivo claro, terminé la carrera en 3 años. Ya con título en mano, comencé a participar activamente en comités de seguridad, control de acceso a contratistas, y seguimiento de desvíos detectados.
La automotriz entró en crisis y no ofrecía estabilidad, pero el destino me llevó a una empresa química familiar, donde trabajé dos años. Fue una experiencia muy enriquecedora que sumó a mi desarrollo profesional.
El camino independiente
Más adelante, empecé a trabajar por mi cuenta con contratistas en la misma automotriz que me dio mis primeras oportunidades. Participé en diferentes obras, incluso en otras automotrices y rubros. De cada experiencia rescaté lo bueno y las herramientas de gestión.
Hoy
Gracias a mantener buenas relaciones y ser transparente, desde hace más de 3 años trabajo en una industria de montaje de maquinaria agrícola. Las experiencias anteriores me permitieron adaptarme con rapidez, y reencontrarme con excompañeros de la automotriz, en un ambiente de trabajo en equipo donde la seguridad se valora de verdad.
Además, desde el 2015 ejerzo la docencia en la carrera de Seguridad e Higiene, una tarea que me apasiona profundamente. Formar profesionales requiere dedicación, entrega, y el compromiso de transmitir más que teoría: experiencia real.
Conclusión: nunca es tarde para empezar
No importa la edad que tengas, si tenés ganas de estudiar esta hermosa carrera, ¡que nada te detenga! Yo empecé a los 34 años, hoy tengo 48, estoy a un paso de la licenciatura y ya pensando en una especialización.
Tuve un alumno de 58 años y hoy una alumna de 50. Toda experiencia laboral previa suma a tu perspectiva como profesional de la prevención. Si fuiste enfermero, albañil, electricista o plomero, sabés cómo se trabaja y podés mejorarlo desde el enfoque de la seguridad.
Hoy me doy cuenta de todo lo que hice mal de joven, por falta de experiencia y capacitación. Me decían “hacé esto” y punto. Ahora, nosotros somos quienes tenemos las herramientas para garantizar que quienes trabajan puedan volver sanos y salvos a sus casas.
Colaborador en la nota:
